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Propiedades.

Ruidos molestos: Estrategias para defenderse.

agosto 2, 2016

Nadie está exento de los vecinos ruidosos. Desde fiestas o discusiones, hasta un profesor de música, un bar o un gimnasio pueden convertirse en una pesadilla. Pero no todo está perdido. A continuación, una serie de herramientas para reclamar y retomar la paz en el hogar.

Conocer la Ley

Los ruidos molestos constituyen una contravención cuya regulación es competencia de la ciudad de Buenos Aires. Según indica el Código Contravencional porteño en el Artículo 82, hay distintas penas, de acuerdo a si la molestia proviene de un vecino o si surge de una actividad comercial.
En el texto se especifica: “Quien perturba el descanso o la tranquilidad pública mediante ruidos es sancionado con uno a cinco días de trabajo de utilidad pública o multa de doscientos 200 a mil pesos. Cuando la conducta se realiza en nombre de una persona de existencia ideal o del titular de una explotación o actividad, se sanciona a éstos con multa de seiscientos a diez mil pesos”.
En tanto, la ley 1540 regula la contaminación acústica, algo que puede ser un dato útil a la hora de denunciar. En ese texto se señala que las áreas de uso residencial “no pueden superar los 65 decibeles” en tanto que las áreas cercanas a hospitales y colegios “requieren una especial protección”.
Si el ruido proviene de un comercio en el que se utiliza música a alto volumen como bares, boliches o gimnasios, otra herramienta importante es verificar si se encuentra inscripto en el Registro de Actividades Potencialmente Contaminantes (RAC) de la ciudad, que exige un Informe de Evaluación de Impacto Acústico.
En lo que refiere a la convivencia en edificios, la Ley 13.512 de propiedad horizontal determina que los propietarios u ocupantes de un departamento tienen prohibido “perturbar con ruidos, o de cualquier otra manera, la tranquilidad de los vecinos”. Más adelante, señala que las penas pueden alcanzar los veinte días de arresto o multas de 200 a 5000 pesos.

El diálogo

Más allá de conocer las leyes, hay que encontrar las vías para alcanzar una solución pacífica y si es posible, sin complicaciones, ni trámites engorrosos. El primer camino es el diálogo. Si el problema es con un vecino del edificio, conviene observar el reglamento de convivencia e intentar solucionar la cuestión sin intermediarios.
La mayoría de los consorcios tienen incorporado en su reglamento de copropiedad un artículo correspondiente a ruidos molestos. Los horarios tolerables, en general, son los días hábiles de 9 a 12 y de 16 a 19, en tanto que los sábados suelen tener el beneficio de la “tolerancia colectiva” en caso de fiestas eventuales.
Si no cede la molestia, se puede pedir la mediación del administrador. Su intervención puede ser mediante una cita personal, una comunicación escrita informalmente, o en caso de fuerza mayor, mediante la extensión de un documento público como una carta documento o un confronte notarial.

Mediación

Una segunda posibilidad es la administrativa, en donde se apela a las autoridades de la ciudad sin llegar a la instancia judicial. Se trata de la “mediación comunitaria”, a la que se puede acceder presentándose con el documento de identidad en los Centro de Gestión y Participación (CGP) barriales. Allí se debe pedir una audiencia gratuita con un mediador y asegurarse que se envíe una cédula de notificación a la parte demandada.
Durante la mediación, se espera que las partes lleguen a un acuerdo respecto a horarios y formas y que se firme un acta, que funciona como un documento privado en el que queda constancia de lo coordinado. Luego, se debe pedir a la Dirección General de Justicia, Registro y Mediación que haga un seguimiento telefónico o presencial de la situación.
Acción judicial. Si se llega a la instancia de la intervención judicial, como primera media conviene llamar al 911 al comando radioeléctrico de la policía o acudir a la comisaría cercana y solicitar que se presenten. Eso sí, hay que tener en cuenta que harán un procedimiento formal y eventual.
En esos casos, se espera que las Unidades de Orientación y Denuncias llamen a la persona o envíen a la policía para intimarla a que deje de ocasionar los ruidos. Otras veces, se puede dirigir al lugar un oficial de justicia para verificar el ruido. Si se avanza con la denuncia de la contravención y el emisor de ruidos no reconoce que esta cometiendo una falta, se puede recurrir a un juicio abreviado en alguna de las fiscalías de la ciudad. El proceso no debería durar más de un mes luego debe ser homologado por un juez de faltas.

No todos los sonidos que molestan son Ruidos Molestos

Aunque algunos sonidos puedan ser intolerables, no todos los ruidos que incomodan la vida diaria infringen el Código Contravencional. Tal como lo establece el art. 82, “no constituye una contravención el ensayo o práctica de música fuera de los horarios de descanso siempre que se utilicen dispositivos de amortiguación del sonido de los instrumentos o equipos, cuando ello fuera necesario”. Asimismo, el ámbito de percepción también influye, ya que no es lo mismo si se trata de una zona comercial o fabril o una residencial.
El Código de Prevención de Contaminación Ambiental, fundado en la Ordenanza Nº 39.025 del año 1983 con sus posteriores leyes modificatorias, indica los límites para la intensidad de ruidos y vibraciones permitidas. Un nivel de 45dbA (decibeles), que se va modificando dentro de un margen establecido por día y horarios, es tomado en esta normativa como el máximo permitido.
Es importante señalar que en la normativa existen diferencias para valorar los sonidos de acuerdo a si se producen un día hábil o un feriado laboral, así como también, las horas en que se generan, siendo horario diurno el comprendido entre las 7.01 y las 22 horas, y nocturno entre las 22.01 y las 7 horas.
La Ley 1540 que establece parámetros para el Control de la Contaminación Acústica en la Ciudad de Buenos Aires complementa el art. 82 del Código Contravencional. En ella se establecen los niveles de las emisiones tolerables y tiene por objeto “prevenir, controlar y corregir la contaminación acústica que afecta tanto la salud de las personas como al ambiente, protegiéndolos contra ruidos y vibraciones provenientes de fuentes fijas y móviles” (art. 1). Esta legislación considera tanto a los sonidos como a las vibraciones, como una forma contaminante, siempre y cuando sean generados por el accionar humano, efectuados en niveles que alteren el desarrollo normal de las actividades, si resultan perjudiciales para la salud de las personas y sus bienes, para los seres vivos, o cuando producen deterioros de los ecosistemas naturales.
Pero así como todos los sonidos que molestan están en infracción con la ley, hay sonidos que sí infringen la normativa sin cuadrar en el tipo contravencional de Ruidos Molestos. El art. 1.3.3 del Régimen de Faltas (Ley 451) contempla las infracciones por ruidos y vibraciones provenientes de actividades comerciales, locales o establecimientos sujetos al control del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El mismo establece para este tipo de infracciones una sanción económica que va desde 200 a 50.000 unidades fijas que, además, puede ir acompañada de una clausura, inhabilitación del establecimiento, inhabilitación de circulación, o decomiso de los elementos que producen los ruidos y vibraciones.

Conflictos similares, resoluciones diferentes

Según la jurisprudencia del fuero Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad, la resolución de causas por ruidos varía según el caso dependiendo de la gravedad de los hechos denunciados, los elementos probatorios, y las responsabilidades individuales, entre otros factores.

¿Qué pasa si el vecino ruidoso no el dueño del piso sino un inquilino?

En estos casos:
A) El propietario debe comunicarle al inquilino que detenga su molesta actividad, ya que está causando molestias al resto de vecinos
B) Esta advertencia por parte del propietario puede que tampoco sea atendida por parte del inquilino con lo que podría tener consecuencias también para el dueño del inmueble. Según este mismo artículo, 7.2, “…el juez podrá acordar con carácter cautelar la cesación inmediata de la actividad prohibida, bajo apercibimiento de incurrir en delito de desobediencia. Podrá adoptar asimismo cuantas medidas cautelares fueran precisas para asegurar la efectividad de la orden de cesación. La demanda habrá de dirigirse contra el propietario y, en su caso, contra el ocupante de la vivienda o local
C) Ante esta situación, el dueño del inmueble se encuentra algo indefenso debido a la actitud de su inquilino, pero no tiene todo perdido. El arrendador puede resolver el contrato con su inquilino (según el artículo 27.2 de la LAU) “cuando en la vivienda tengan lugar actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”
Como es obvio, el dueño de la propiedad deber haber incluido esta cláusula en el contrato de arrendamiento, pero aunque no lo hubiera hecho, puede resolver de todas formas el contrato acogiéndose al artículo 4 de la LAU que también recoge esta circunstancia

INFORMACIÓN ÚTIL: DONDE DENUNCIAR RUIDOS MOLESTOS

Comando radioeléctrico: 911 o comunicarse con la comisaría de cada jurisdicción
Teléfono: 0800-333-47225 (24 horas)
Atención: lunes a viernes de 9 a 20 hs.
Email: denuncias@jusbaires.gov.ar
Web: http://www.fiscaliageneral.gov.ar / www.mpf.jusbaires.gov.ar. Cuando es por Internet, se puede adjuntar cualquier tipo de archivo de audio que de cuenta de los ruidos.
Ruidos molestos por parte de comercios habilitados: llamar al 147
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Kerlin Bienes Raíces.

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